Filmografía

Una forma común de estudiar las películas mexicanas de ficción es a partir del acontecimiento o periodo de la historia nacional que propone, según la historia escrita. Eso hace viable pensar en una forma de concebir el cine histórico ordenando las cintas según la periodización sugerida en la sección Historia de México. En este apartado el propósito es catalogar la filmografía y comentar de forma general cómo es su tratamiento.
En la periodización sugerida es necesario insertar algunas etapas intermedias debido a la existencia de hechos históricos que tuvieron lugar en el convulso siglo XIX o posteriores a la Revolución Mexicana y son retomados en la filmografía, cuyo tema requiere ubicarse con precisión, su relevancia requiere un tratamiento separado de otros acontecimientos. También se integra etapas de la historia del México contemporáneo. Bajo ese esquema, es factible pensar en la siguiente clasificación:

En esta catalogación inicial se observa el énfasis del cine en presentar las luchas libertarias. Ya sea desde la perspectiva de la política del estado o una propuesta alternativa, enfocando un acontecimiento político o uno social, con una postura de rigor histórico o incorporando experiencias de vida, destacando la planeación que favoreció el acontecer o lo fortuito.
Se incluyen películas que explicitan acontecimientos, sujetos históricos o características de una época como tema central. Si la historia aparece en un plano secundario o de fondo, ha sido registrada aquí siempre y cuando se encuentre documentada como histórica por un especialista de cine mexicano. De tal manera, la clasificación integra el legado de múltiples autores y fuentes1. Se recupera también la sugerencia de que “las películas históricas basadas en leyendas nacionales se pueden considerar derivaciones del tema histórico” (De los Reyes 2002, 227), ahí caben leyendas antiguas, coloniales, creencias, supersticiones y diversas formas de acercamiento al pueblo. Se verifica el planteamiento visual o temático de la historia.
La descripción del tratamiento histórico de la filmografía es breve, considera los temas y enfoques históricos que es posible identificar, o elementos de la trama de las películas: acontecimiento, sujetos, núcleos de tensión, condiciones sociales, fines, experiencia de vida, el azar o vínculos con el presente.
Como se observa, aunque al pensar en el cine mexicano histórico suele imaginarse una filmografía homogénea con relación al tratamiento del tema histórico, las películas muestran lo contrario, se recrean acontecimientos con afán de resignificarlos según la época en que se filma y de ahí se desprende una variedad de creaciones audiovisuales. La propuesta de catalogación enunciada privilegia un punto de vista tópico en la periodización del tratamiento fílmico. No obstante, de ahí pueden derivarse otras taxonomías o construirse múltiples subclasificaciones o ramificaciones diferentes.
Lo relevante es que hace patente la riqueza del acervo fílmico sobre acontecimientos del pasado. El recorrido por el cine histórico evidencia la multiplicidad de historias, es variada en acontecimientos, fuentes, sujetos históricos, fuerzas históricas, formas de abordar la historia, convenciones y géneros narrados. Cada película es un discurso histórico, porque habla de la historia y al mismo tiempo produce historia.
Una película produce historia al reconstruir la historia escrita y presentar una propuesta cinematográfica. Cuando discurre sobre el contexto nacional o internacional, el alcance del acontecimiento, las contradicciones de la época, las vanguardias artísticas en que es posible enmarcar la narración, la creación fílmica es una propuesta original para narrar la historia. La filmografía histórica adquiere así valor como documento de análisis sociohistórico y amplia los recursos expresivos del cine.
También se hace historia al reflexionar sobre las fracturas sociopolíticas que son temas contemporáneos a la filmación, cuando aún no existe propiamente una historia escrita. En estos casos las fuentes de investigación son orales, testimoniales, hemerográficas, audiovisuales, vivencias de los cineastas, que aún no poseen el valor histórico por ser problemas del momento, pero lo serán a la distancia. Películas de este tipo suelen ser dejadas de lado o no reconocidas en su momento, sino con el devenir de la historia.
La exploración del cine mexicano demuestra la existencia de bastante filmografía cuya intención es evidenciar la crudeza de los acontecimientos, incluir temas y personajes que la visión dominante de la historia olvidó y, enfrentar desde la técnica y estética cinematográfica las vicisitudes intrínsecas a las transformaciones políticas. En conjunto, es una filmografía que contribuye a la actualización del pasado histórico y expresa las transformaciones socioculturales.
México Antiguo
Generalmente las películas sobre el México Antiguo presentan una etapa de la vida de las culturas prehispánicas antes de desarrollar el acontecimiento de la Conquista. Algunas refieren a la fundación de los reinos, crónicas y hazañas de los grupos prehispánicos o sus gobernantes, alianzas entre reinos y exaltación de valores identitarios. Incorporan símbolos comunes a diferentes culturas como el maíz, calendarios, el sol y la luna, los guerreros o referencias a la fertilidad. Presentan rituales y ofrendas a los dioses de un grupo prehispánico específico, su mitología, astronomía, medicina, arquitectura, escultura y su lengua, e incluso hay filmaciones en lengua originaria2. Suele propagarse la idea de que los gobernantes mexicanos descendían de los dioses, al igual que los españoles o dioses blancos que llegaron a suplirlos. Se sigue así el canon clásico de la historia escrita.

En ocasiones aparecen en las cintas los diferentes registros históricos del México Antiguo y el intento de protegerlos al llegar los españoles y arrasar con los vestigios indígenas. El tratamiento sobre la Conquista militar y espiritual, a veces legitima la violencia del proceso histórico. Los sujetos históricos son conquistadores, españoles e indígenas. Aunque en ocasiones puede aparecer un cuestionamiento al canon cristiano, a la sociedad de castas y a la ruptura del orden prehispánico, generalmente es suave o sólo de los aspectos religiosos.
Las películas realizadas en las últimas décadas exponen las formas de resistencia en la batalla por parte de los indígenas y en la imposición culturas. Explicitan los ideales libertarios de las diferentes castas, los cambios en la sociedad (con frecuencia empeoran las condiciones en todos los ámbitos), la ruptura de lazos sociales y su recomposición en forma clandestina o tras una huida, se incorporan historias de vida y el azar. Como vínculo con el presente se incorpora el papel activo de la mujer en la sociedad y en la lucha.
Virreinato
La filmografía sobre el periodo del Virreinato suele presentar la forma de vida novohispana subrayando la conquista cultural, la evangelización por diferentes órdenes religiosas y el desarrollo de la vida en torno al ámbito de la institución clerical, fuera del cual sólo se encontraba castigo. Situación agravada por la crueldad que ejercía el Santo Oficio ante cualquier sospechoso de herejía o de ejercer actos que consideraban barbarie indígena. Algunas películas son las siguientes:

Resalta en estas cintas una reconstrucción de la época detallada que muestra las instituciones coloniales, la vida en la corte y en comunidades indígenas, el carácter pluriétnico del Virreinato, el mestizaje social y cultural, el papel social de cada casta, la construcción de la arquitectura colonial que va conformando las urbes, así como expresiones religiosas y artísticas. Los lazos de identidad producto del mestizaje o de la identificación de los criollos con los indígenas, su creciente rechazo a la marginación y explotación de las castas, conforman la imagen de la Patria Criolla. Un aspecto ligado a ella es la necesidad de rescatar lo antiguo como forma de legitimar las imposiciones y los cambios en la Colonia, bajo la idea aún vaga de crear la nación. El uso de símbolos, principalmente de carácter religioso, acentúa aún más el mestizaje en la construcción visual de las películas.
Temas reiterados en los últimos años son el malestar en el virreinato y la política de los borbones. El afán es desaparecer la leyenda negra de la colonia, al argumentar que no todos los españoles eran conquistadores, la mayoría sólo deseaba vivir en un nuevo continente y también llegaba a sufrir discriminación e injusticias. Ese enfoque se inscribe en el marco de la conmemoración de la llegada de los españoles a América y de los festejos de centenarios de la independencia de las repúblicas sometidas.
En películas más recientes se expresan abiertamente las condiciones materiales, núcleos de tensión e ideales de los colonizados. Existen películas que presentan un cuestionamiento a la imposición militar, el oscurantismo, la explotación y la violencia de la evangelización, por lo menos de forma tenue. Otras exhiben la resistencia cultural, expresiones de rebeldía, referencia a incipientes y aisladas luchas libertarias que surgen en diferentes lugares del Virreinato. Movimientos que marcan el final de este periodo histórico.
Siglo XIX
La historia de inicios del Siglo XIX en el cine desarrolla tópicos como la conspiración de los insurgentes, el estallido del movimiento independentista y el momento del Grito de Dolores. Desde las primeras cintas se resalta la apoteosis de los héroes patrios y el antihispanismo.

Símbolos reiterados en las películas de la Independencia son los conspiradores de 1810, el estandarte de Hidalgo, el repique de campanas, otras banderas insurgentes, los documentos que expresan ideales libertarios (Acta de Independencia, los Sentimientos de la Nación), uniformes militares y los insurgentes que continuaron la lucha.
En algunas ocasiones se incorporan sujetos históricos diferentes a los héroes, como personajes que tuvieron encuentros fortuitos con los insurgentes, lo cual marca su vida y los convierte en luchadores sociales. O bien la coincidencia de ideas libertarias entre los independentistas del país y otros pensadores de la libertad. Sus historias de vida recrean los fines de la insurgencia.
Las películas más recientes narran acontecimientos que marcan la crisis en la última fase del Virreinato, contradicciones en la vida de los héroes, las condiciones en que inició su insurrección, cómo crearon ejércitos del pueblo y el desarrollo de la prensa durante la Independencia para proclamar ideas y triunfos insurgentes. Se muestra así las fuerzas en disputa que derivan en el levantamiento armado, resultado de un proceso de sometimiento en todos los órdenes de la vida. En varias cintas se utilizaron soldados de la Defensa Nacional como extras en batallas y, según consta en los créditos, para realizar las cintas en ocasiones los cineastas solicitaron asesoría y recurrieron a documentos de diversos historiadores.
La filmografía de otras etapas del siglo XIX refiere a guerras iniciadas por imperios extranjeros contra México.

Esta cinta retoma la temática de la primera intervención de Francia en México iniciada en 1938. Su tratamiento fílmico es en el género de comedia musical, de manera que lo histórico no toma fuerza. Se centra en la historia romántica entre la hija de un pastelero francés y dos de sus pretendientes. El núcleo de tensión se vincula con la experiencia de vida y el azar que llevan a una disputa donde el negocio de su padre resulta afectado y él reclama una solución, mas es la felicidad de su hija la que mediará el conflicto. Décadas después hubo un remake de la cinta.
Otra película en torno a la intervención de los extranjeros en México, esta vez provenientes de un país americano, se muestra a continuación:

El cine sobre la defensa de México contra intervenciones extranjeras es patriótico y nacionalista, resalta el valor y sacrificio de los mártires que defienden la soberanía del país, o de los gobernantes. Se genera un sentimiento antiimperialista al incorporar pasajes del ejército al servicio de la patria, la defensa nacional, monumentos, altares a los héroes y canciones populares, elementos que desde las primeras décadas de desarrollo del cine mexicano cobran fuerza como símbolos del cine histórico. Son recursos que acentúan la pretensión de verdad, si bien muestran la historia, funcionan también para atenuar el impacto por la gravedad de los conflictos, la violencia experimentada en la guerra, las pérdidas humanas, económicas y territoriales.
En la guerra contra Estados Unidos se exalta a los niños héroes. Los acompañan en la cinta sujetos históricos como Antonio López de Santa Anna, Nicolás Bravo, Pedro María Anaya y el director del Colegio Militar en esa época. La recreación de las batallas de Churubusco y Chapultepec se enmarca en un melodrama en torno al romance de uno de los niños héroes, Agustín Melgar y, el sacrificio de Juan Escutia.
Entre agresiones extranjeras y guerras internas, se llega a la etapa histórica denominada La Reforma. La filmografía de esa etapa es poca.

Una película que alude a las dificultades durante los gobiernos de Juárez es el Zarco, existen dos adaptaciones cinematográficas de esa obra literaria cuyo centro es el bandidaje social en la época, como apoyo y desafío de los dirigentes del país. Los núcleos de tensión en la historia se recrean mediante experiencias de vida de los bandidos y de la sociedad conservadora a la que los plateados atacan, se recurre también a la relación sentimental entre sujetos históricos de diferente medio social y anhelos. La fatalidad, la pasión trágica y las contradicciones de los personajes son paralelismo de las dificultades para reconstruir la patria y consolidar una nación mestiza.
En contraparte, la imagen de Benito Juárez como defensor de la soberanía se engrandece en otras dos cintas donde el acontecimiento central es la instauración de las Leyes de Reforma y las ideas nacionalistas en el posterior periodo de Restauración de la República. Si bien la última película privilegia la figura de Melchor Ocampo, Juárez está presente en el discurso todo el tiempo. Ambas narraciones refieren a las transformaciones políticas, el triunfo político liberal sobre los grupos conservadores y muestran la idea de refundación de la nación, con menor o mayor apego a la visión dominante en la historia. El encono y traiciones entre las corrientes políticas antagónicas, es el tópico central de la filmografía, Doña perfecta y Su Alteza Serenísima lo demuestran.
Un momento posterior de desestabilización deviene de la Segunda Intervención Francesa y la consecuente instauración del Segundo Imperio Mexicano.

La mayoría de estas películas son narraciones de corte melodramático, hay una relación amorosa conflictiva entre sujetos históricos anónimos de diferentes ideales, su desarrollo es paralelo a los conflictos políticos. Modelo que se convierte pronto en una de las convenciones del cine histórico sea cual sea el acontecimiento, periodo o época abordada. La historia de vida es una metáfora de los núcleos de tensión de la historia. Expresa discordias entre grupos en pugna por el poder, una lucha que a veces toma alcance social, reyertas derivadas de la devoción de la población que refuta el avance de ideas laicas en ciertos grupos. Es también un combate entre el espíritu nacional creciente y la ambición por la expansión territorial, apego o rechazo por un régimen antiguo o por la modernidad. Todos estos factores son fuente de los conflictos internos y externos que el país libraba, difuminados bajo un estilo costumbrista.
En el fondo exhibe la inestabilidad en el país, no se alcanzaba la paz interna, había guerra civil, crisis económica, complicaciones comerciales con el exterior, deuda externa, conflictos que sobrepasan los límites territoriales. La continuidad de las guerras en el México independiente y los problemas derivados de ellas, debilitan la confianza en los gobiernos nacionales, en algunos argumentos una parte de la sociedad piensa en la conveniencia de someter la soberanía y tener un gobernante extranjero a cambio de cierta estabilidad, la paz les era más urgente, marco en el cual prevalecen traiciones y venganzas.
Las películas de esta fase histórica glorifican el triunfo liberal y la figura de Benito Juárez. Era común verlo resolviendo como enfrentar las guerras iniciadas por invasores, tomar decisiones políticas y llamar a la unidad nacional, o a la unidad Panamericana, sus simpatizantes y los chinacos juaristas respondían con prontitud y patriotismo.
Aún en películas recientes se exalta la función del ejército mexicano como garante de la soberanía. Enfrenta milicias numerosas, capacitadas y armadas sólo con tropas cuya mejor arma son piedras, palos, machetes y la valentía. Con innovaciones en la edición cinematográfica, se recrean batallas épicas exacerbando la violencia en el campo de batalla.
La última etapa del Siglo XIX se retoma en varias películas.

Porfirio Díaz, ocupa un papel importante en ellas, se exalta su papel de “héroe de la paz”, su juventud ligada a la milicia, su patriótica participación en batallas donde demuestra valentía e inteligencia militar, sus acciones de apoyo al gobierno de Juárez o el periodo de su dictadura. Algunas películas recrean la Belle Époque3, se contentan con añorar la vida estable bajo su política conservadora, sus lazos con la clase media representada por hacendados y élites regionales, las relaciones internacionales que estableció, el impulso a la modernización el país, la justificación de la dictadura y el apoyo de los intelectuales positivistas. Englobado todo en un ambiente de nostalgia por el pasado, cuando comienza a disolverse el sueño4.
Los excesos, injusticias y miseria característicos del Porfiriato son cuestionados en otro tipo de cintas donde se exhiben la marginación y dificultades cotidianas, la explotación en las haciendas, violencia y represiones, conflictos sociales e individuales. Contexto semillero de rebeliones e ideas anarquistas y revolucionarias, en el cual se deja entrever el inicio del movimiento maderista.
En muchas de ellas es evidente ya el tratamiento de la sensibilidad, mentalidad y afectaciones de los personajes en un sentido más profundo. En otras de producción reciente, se incorporan referencias a los inicios del cine en la época.
Siglo XX
Con referencia al periodo del siglo XX, el tema más tratado en películas históricas y en los estudios sobre el desarrollo del cine, es la etapa de la Revolución. Hay filmaciones de enfoques diversos, ideales encontrados, sujetos históricos indiferenciados, a veces se explica el cambio social, otras ocasiones se pondera la experiencia de vida y lo fortuito, o la lucha armada.
Algunas cintas silentes sobre esta época (y del Porfiriato también) fueron producidas para reforzar la imagen heroica del ejército constitucionalista, su labor de defensa de la patria en caso de una intervención extranjera y se proyectaron con el fin de afianzar la institución militar.
Además, existe filmografía del inicio de la lucha contra Porfirio Díaz y el desarrollo de la revuelta, destaca en ellas temas como las expresiones anarquistas, la Decena Trágica, batallas comandadas por los diferentes caudillos, grupos rebeldes de diferentes regiones y la participación de soldaderas. El foco del argumento puede ser el inicio de este acontecimiento histórico, su desarrollo, una coyuntura o un momento de conclusión parcial. Con frecuencia se narra en forma costumbrista, épica, con un enfoque de continuidad en la historia, pero hay también manifestaciones de la multiplicidad y discontinuidad de la historia5. Una gran parte de las películas son melodramas y comedias románticas en el marco de los acontecimientos históricos, acompañadas con frecuencia de corridos y los exponentes de la época de oro de la música mexicana, conforme al nacionalismo cultural.
Otras películas problematizan en torno a temas como el costo social de la lucha, la afectación en la vida en las diferentes clases sociales, la subjetividad de los participantes en batallas, la aprehensión y muerte de los caudillos, parodias sobre su vida, el resentimiento social, la desilusión ante los escasos o nulos logros alcanzados, entre otros tópicos. Diferentes perspectivas que se amplían en esta filmografía son la de los héroes anónimos, los bandidos sociales y la participación de las mujeres como revolucionarias.
El acontecimiento de la Revolución se explica por testigos de los hechos a veces. O como una lucha popular, agrarista y antiimperialista con resultados de derrocamiento de la dictadura. Otras ocasiones priorizando los intereses divergentes de los caudillos, de los gobiernos, el nacionalismo y las fases de las acciones armadas. O bien como una revuelta fracasada, traicionada, donde no se lograron cambios importantes en la vida del país.
En el mismo periodo histórico del Siglo XX se ubica la filmografía de la etapa del México posrevolucionario.

Un México en aparente estabilidad y desarrollo, en tránsito del caudillismo a la consolidación de las instituciones, que promete erradicar la miseria e inestabilidad producto de las luchas armadas, es el arquetipo de argumentos sobre la etapa posrevolucionaria. Se reconstruye en las películas la urbanización, la superación de la depresión económica y se avanza hacia los inicios del México moderno. El discurso de la revolución está presente en las cintas, hay referencias a los héroes, los caudillos, los ideales, las promesas de mejora social. Se alude a la conformación de sindicatos y organizaciones gremiales obreras y campesinas como resultado de la lucha armada, a las misiones culturales y educativas propuestas por José Vasconcelos. El contexto del nacionalismo consolida la imagen de identidad de un país libre.
Un tema tratado con diferentes grados de profundidad en la mayoría de las películas es el referido a la industria petrolera, su nacionalización, los conflictos con las compañías extranjeras y el orgullo de la creación de Petróleos Mexicanos (Pemex), símbolo del progreso y del avance hacia un futuro económico promisorio. Es el cambio social el pilar de estas películas.
En otro sentido, algunas narraciones cuestionan la sustitución de las promesas revolucionarias por el oportunismo, recrean cómo se borró la lucha libertaria con la intolerancia y represión ante la crítica, exhiben la manera de silenciar paulatinamente cualquier expresión de rebeldía en el campo o la ciudad. Los sujetos históricos son militares y civiles que conforman un grupo político ignorante, sin preparación o por lo menos voluntad de servicio. La falta de visión para recuperar propuestas, satisfacer necesidades y generar un sistema de gobierno firme, son los temas principales de las películas críticas. Estas propuestas muestran las contradicciones en el ejercicio del poder, corrupción, despilfarro, clientelismo, a lo cual se suma la creación y afianzamiento del partido hasta entonces publicitado como representativo de la revolución, la simulación de una democracia que nunca cuajó. Mediante tales temas se establece un vínculo con problemas persistentes en la actualidad.
En la primera fase del periodo posrevolucionario un conflicto armado rompió el aparente orden alcanzado, la Guerra cristera.

Este tópico fue un tabú en el cine histórico, según refieren los historiadores, aunque no son pocas las cintas del tema, la mayoría de ellas enfrentó censura y son poco conocidas. Avitia Hernández (2006) comenta la existencia de películas que en algún momento se pensó enmarcar en la lucha cristera, pero los cineastas decidieron en último momento ajustar los argumentos cambiando la ubicación temporal de lo narrado hacia la etapa revolucionaria, para evitar desaprobación. Sus estudios en torno al cine consideran que el tratamiento es generalmente anticristero, denuncia las revueltas que rompieron la paz lograda tras la revolución y el fanatismo religioso.
Escasas cintas muestran el punto de vista cristero, bajo el argumento de la libertad de culto. Destacan el ideal de libre albedrío y la renuencia de la población a someterse una vez más, cuando ya había enfrentado los problemas derivados de la revolución, no veían mejora alguna en su vida y lo único que les quedaba era su fe. En ellas se prolonga la violencia, luto, pérdidas materiales y espirituales, resentimiento y traiciones de la guerra, ante el temor de ser considerado cristero. En los últimos años se recuperó tal postura ante el vínculo entre política y religión abiertamente restaurado.
La incorporación de México a la Segunda Guerra Mundial dio origen a otro conjunto de películas.

En las películas se puede ver el ataque japonés a un buque petrolero mexicano, la declaración del Estado de Guerra por parte del gobierno mexicano a los países del Eje, voluntarios incorporarse al ejército o la marina con patriotismo, actos políticos de apoyo a la decisión del gobierno mexicano, los discursos de unidad de las Américas y de Panamericanismo. Un recurso visual común es el uso de breves secuencias documentales o reportajes en torno a combates entre las potencias. La propaganda de guerra por diferentes medios, en forma directa o implícita, es otro aspecto clave mediante el cual se muestran los núcleos de tensión en la historia y se enarbola el nacionalismo, así como un sentimiento antiimperialista característico de la época.
Los sujetos históricos pueden ser presidentes, diplomáticos, líderes de los ejércitos, las tropas, espías, agentes encubiertos. La narración de la historia es a veces formal y austera, o al contrario sólo como fondo de situaciones casi cómicas. En algunas cintas se exhibe el temor, pensamiento y respuesta de la sociedad civil ante los acontecimientos, en un momento donde parecía que ya nada rompería la estabilidad del país tan pregonada. Este fue el último tema tratado en las películas del periodo posrevolucionario, antes de abordar la historia contemporánea.
La primera etapa histórica del México contemporáneo acerca al acontecimiento del movimiento estudiantil.

La difícil situación económica, social y política en México, que las generaciones de jóvenes cuestionan en un marco de convergencia con los ideales de las luchas estudiantiles en boga en otros países, es el tema de las películas6. Los acontecimientos recreados son los ideales de la juventud, la lucha social, las represiones políticas, la matanza de Tlatelolco, las desapariciones políticas y los conflictos familiares por evitar que los jóvenes se inmiscuyeran en el problema. Se explican de manera explícita o implícita; se muestran en forma directa o a través de los medios de comunicación, o mediante lo que algunos personajes ven o escuchan desde la ventana de un cuarto. Narran la participación, empatía, temor, indiferencia o rechazo ante los sucesos políticos; o bien expresan el anhelo de libertad de una juventud cercada por una tradición dominante que mantiene una rigidez social asfixiante. Los sujetos históricos generalmente son jóvenes de clase media. También hay algunas cintas donde el movimiento es sólo el fondo de una relación de amor, los integrantes de la pareja son un paralelismo de los intereses y conflictos en juego, el alcance histórico del momento se desdibuja.
Algunos estudios comentan la estrategia narrativa de aislamiento presente en muchas películas7, con el fin de evidenciar la separación entre vida pública y privada. Argumento con el que se intenta convencer a los jóvenes de no involucrarse en el movimiento, mantener el orden social y las buenas costumbres. El repliegue es a su vez testimonio del sentir de muchos jóvenes quienes después del 68 buscaron un cambio drástico en sus vidas.
Varias de las cintas recrean el cambio cultural alcanzado en la búsqueda de una forma de vida sin ataduras, las esperanzas de libertad y justicia. A veces presentan historias posteriores a 1968 relacionadas con el intento de continuar la movilización social a inicios de la década de 1970, las represiones sufridas, el halconazo y sus consecuencias. Otras películas narran problemas personales tras lo acontecido, expresan la desilusión y desesperanza de los jóvenes ante la forma en que se impuso el orden y se buscó borrar el acontecimiento. La trama histórica con frecuencia explicita la discontinuidad de la historia y es constante la recurrencia al relato de experiencias de vida y el azar. El vínculo con el presente puede tomar la vía de las desapariciones forzadas y del poder contestatario de las nuevas generaciones.
Durante la década de 1970 continuó en México el activismo político en oposición a los malos gobiernos y contra la incapacidad para satisfacer las necesidades sociales mínimas, tópicos retomados en algunas películas históricas.

Movimientos sindicales, campesinos, rurales, del magisterio, de ferrocarrileros, los médicos y luchas urbanas nacidas en años anteriores, tomaron fuerza y son recuperados en las cintas. Igual que las acciones políticas y militares emprendidas por el gobierno para detener, encarcelar, asesinar o desaparecer a los inconformes, rebeldes, comunista y guerrilleros, con la firme intención de disolver cualquier movimiento que amenazara la estabilidad y el orden social.
Las películas de esta etapa expresan algunas acciones de las autoridades estatales en el periodo conocido como Guerra Sucia. Explícitamente o como alusión, refieren el apoyo del ejército, los diferentes niveles de gobierno y los medios de comunicación en actos para negar acontecimientos, silenciar voces, ocultar archivos, desaparecer y torturar a activistas e incrementar los niveles de impunidad. La reconstrucción del ambiente opresivo enmarca la resistencia popular y las acciones colectivas, que toman diferentes formas, entre ellas la guerrilla. El vínculo que se establece entre pasado y presente es a partir de la acción militar para intimidar a la población civil y la desaparición de personas.
Sobre el último hecho histórico del Siglo XXI encontramos una película.

Tras la represión de diversos movimientos sociales en la Guerra Sucia y después de veinte años de aparente estabilidad en el país, la política mexicana dio un giro al incorporar un sistema pluripartidista, surgió entonces la ilusión de consolidar por fin la democracia. Pero no fue así y los conflictos se agravaron con la economía neoliberal. En respuesta, la década de 1990 vio surgir un movimiento de insurrección que evidenció la marginación y descontento social no superado en México, principalmente en las zonas más apartadas de las ciudades y entre los grupos sociales siempre relegados: los indígenas.
La rebelión armada encabezada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en contra de la política neoliberal, se pronunció por el reconocimiento de los pueblos indígenas y reclamó el derecho de los mexicanos a transformar el sistema por un gobierno libre y democrático. Tal contexto se alude en la película al recuperar temas como la lucha por construir y mantener en las generaciones la autonomía de la población indígena, la guerrilla, las tradiciones, el lazo social en las comunidades zapatistas y la forma de vida en resistencia. El vínculo con el presente en la trama es el papel de la mujer en la lucha.
Varios periodos
Finalmente, existen películas cuyo interés es expresar acontecimientos de diferentes periodos de la historia nacional en torno a un argumento central.

El hilo narrativo puede ser la biografía de un personaje, el guía del pueblo mexicano, la identidad nacional, la pérdida de identidad, la eternidad del pasado, o la continuidad de la historia individual y nacional. El carácter de estas cintas varía entre lo crítico, irónico, musical o dramático. Su propuesta destaca la forma subjetiva de concebir el tiempo y de forjar una idea personal en torno a la historia, con frecuencia a partir de la transmisión de mitos, leyendas o creencias en el círculo familiar, así como la rebeldía y nostalgia que envuelven esas visiones. El vínculo entre pasado y presente suele llevarse a un nivel individual por encima de lo histórico. No es fácil clasificarlas.

Notas al pie
- Por su amplitud no es posible enunciar las referencias a lo largo de los textos del sitio web, en tanto los datos de la filmografía se confrontaron en diferentes fuentes, no se pueden atribuir a un solo autor. Se encontraron películas cuyo valor histórico no es tanto su contenido, sino el uso de ella que refieren los teóricos para afianzar el sentimiento de unidad nacional ante un conflicto grave. En ocasiones existen variaciones en la información de una fuente a otra, en esos casos se retomaron los datos más reiterados por los autores o los que se consideran adecuados al observar la película. Se advierte el riesgo de incurrir en errores al clasificar las cintas en los periodos, lo cual se ha intentado evitar, pero exige de amplios conocimientos en historia.
- Existen otras películas que de igual manera abordan las culturas prehispánicas, sin embargo, por el enfoque que toman o por las condiciones del momento de su realización, se catalogan como cine indigenista, mas alla de sus referencias a la historia.
- Belle Époque refiere a la Edad de Oro de París, un periodo de expansión del imperialismo, crecimiento económico y paz previo a la Primera Guerra Mundial. En el ámbito cultural esto se refleja en las corrientes artísticas del modernismo, expresionismo, futurismo y corrientes nacionalistas, el art nouveau, el inicio de la radiodifusión y el cine; expresiones donde se fusionan elementos clásicos y populares. La época dorada coincide con el Porfiriato, el sueño porfirista es alcanzar un crecimiento similar y una vida cosmopolita, impulsa la industrialización, el ferrocarril y la modernización. Las figuras de la Belle Époque se incorporan a la política mexicana mediante la corriente positivista; en la cultura se impulsan los estudios de historia y antropología para reforzar el nacionalismo, el paisajismo, llega el modernismo, el teatro popular, se moderniza la prensa, la radiodifusión y el cine.
- José Joaquín Blanco y Emilio García Riera son quienes introducen el concepto de nostalgia porfirista o sueño porfirista para referir a las películas mexicanas que expresan la remembranza sobre la forma de vida afrancesada que vivió la aristocracia mexicana, cuando el orden de la dictadura se vio quebrantado por las revueltas revolucionarias.
- La película Memorias de un mexicano de Carmen Toscano fue registrada como documental, mas se incorpora aquí por su relevancia al ser declarada Monumento Histórico de la Nación, revela momentos clave de la historia de nuestro país.
- Si bien El grito es un documental, se incorpora aquí por la importancia de la película como testimonio fílmico del movimiento de 1968 desde el punto de vista de su base social: los estudiantes. Y porque sus imágenes han sido utilizadas como guía visual en diversas cintas de ficción sobre el tema.
- Los recursos utilizados son el confinamiento de los jóvenes por sus padres para evitar su participación en los sucesos, ven los acontecimientos desde la ventana de un cuarto pequeño, en encarcelamiento, o reclusión en un hospital (Rodríguez, 2000).
Referencias
Avitia Hernández Antonio. 2006. La narrativa de las Cristiadas: Novela, cuento, teatro, cine y corrido de las rebeliones cristeras. Tesis para obtener el grado de Doctor en Humanidades. México: UAMI.
De los Reyes Aurelio. 2002. Filmografía del cine mudo mexicano, 1920-1931. México: UNAM
Rodríguez Cruz Olga. 2000. El 68 en el cine mexicano. México: Lupus Inquisidor